Cuando todo parece ir en mi contra,
todo batalla,
y yo sin trinchera.
No te tengo a ti,
ni te necesito,
tampoco me creas,
la fiebre me altera.
Estoy tumbada en la cama,
esperando(te).
Dicen que después de la tormenta
llega la calma.
No veo espacio, descanso.
Que vida más perra,
o que perra yo
porque me lleva ahogada del cuello,
atada de la garganta.
Afloja, que ahoga.
Me hablaron de la libertad
pero yo ni la he visto pasar,
ni olido, ni sentido.
Mi sexto sentido solo se activa
cuando ella se acerca.
Necesito un descanso,
un tiempo sin descensos.
Te necesito a ti como venda
para que no toquen mi herida.
Es hora de no ahondar más en la herida,
esa repetitiva dolencia que tanto se hace
nombrar.
Que puta la vida
o que puta yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario