martes, 31 de diciembre de 2013

Le he he escrito a los tres reyes

Empieza un nuevo año,
una nueva etapa,
un nuevo tiempo.

Sigo sin tenerte,
sin besarte,
si te espero,
no por mucho tiempo.

No te equivoques amor,
no voy a huir sin ti,
sino contigo.
No voy a correr,
sin agarrarte a ti de la mano.

Te busqué tanto tiempo,
esperé por ti,
me iré contigo.

Me preguntaron por ti de nuevo:
"¿Qué quieres para año nuevo?"

Pensé en ti, 
respondí con tu nombre.

Ya te pedí para "el gordo".
¡Cabrón!
Me respondió en vano,
dijo que eras única,
que tenías nombre, apellidos,
dirección, amor.

¿Amor? 
Nadie puede llamarte por ese nombre,
nadie te conoce como yo.
Quien te recorrió de noche,
te habló de día,
te amó de madrugada.

Irónico.
La que te hizo con amor,
ahora te pide en cartas.

Quizá no fue el momento.
Llámame incrédula
pero llámame
-o ámame-

Le he escrito a los tres reyes,
a ver si hay suerte.

Tengo un plan c.
Si no te traen,
iré yo a por ti.

lunes, 30 de diciembre de 2013

El golpe más grande de mi vida

El golpe más grande de mi vida lo recibí hace unos días. 
Fue el momento más duro y el golpe más agresivo que me ha dado la vida. Eso de llegar a plantearte que mal has hecho tú para merecer eso. 

Lloré, odié, maldije, grité de dolor. Lo he hecho en otras tantas ocasiones pero no con esa intensidad. Mi cuerpo no respondió durante más de una hora, mi mente se colapsó, no podía mover una mínima parte de mi cuerpo. 

Estaba rodeada de gente que quería pero no fue suficiente. Mi dolor era tan intenso que pensé que me moría. En esos momentos apretaba la mano de alguien que lleva mi sangre con tanta intensidad que le transmití tanto dolor a su rostro que se me volcó el corazón. 

No entendéis mi dolor, es difícil de explicar. No es amor, ni muerte. Es algo desconcertante, tan irracional que no creo que pudiese caber en ninguna cabeza. Es una experiencia que no acabó ahí, es más, tiene que ver con el pasado y perseguirá todo mi futuro. 

Sigo sin entender porque se ensaña conmigo la vida. ¿Qué coño he hecho yo? Yo nunca quise hacerle daño a nadie, si lo hice fue sin querer, un acto involuntario, como cuando late el corazón. ¿Quién es capaz de hacerle callar, de pararlo a él? 

Esa sensación de angustia, ese tormento, desconsuelo, intranquilidad, malestar... Eso, yo creo, no se quita ni en otra vida. 

Soy fuerte, resisto al amor, me resistí a ti. Pero no pude con esa batalla. Perdí ese día la fuerza, las ganas y creo que la vida.

¿Quién me lo iba a decir a mi? Yo qué tan fuerte me creía, que tan valiente era para todo. Tampoco me considero cobarde. Estoy aquí.

Me he armado de valor para escribir esto, de publicar el momento que he vivido con mayor intensidad y dolor de mi vida. Es complejo pero lleno de verdad, aunque parezca incierto.

"Tengo que ser valiente, salir adelante con esto y con lo que me venga" llevo diciéndome eso por tercer día consecutivo. Es más difícil intentarlo que decirlo.

No puedo rendirme ahora, tengo que salir como sea. Es como cuando ves a tus enemigos esperando a que tu caigas pero dices "no les daré ese placer". 

Desde qué la conocí solo escribía sobre el amor (ella), no le daba el capricho a los problemas de escribir sobre ellos. Quizá esta sea la última vez que hablé sobre ellos o sobre este momento "detestable" de mi vida. Prefiero amar, seguir con ella de la mano. Enfrentarme a mis miedos, luchar contra este problema o todos los que queden por llegar. Siempre lo he hecho.

Te ganaré la partida, vida. 



Declaración diurna

Escribo más desde que tengo IPad, lo reconozco. 
Pero escribir...
Eso lo empecé a hacer cuando te conocí a ti. ¿Cuántas millones de mujeres hay en el mundo? Y te conocí a ti. 


Ella llego a mi vida un mes especial,
en el hemisferio sur es es comienzo de la primavera,
en el hemisferio norte, el otoño.

Ella y yo.
Yo sin ella no.

El primer mes hablamos,
el segundo soñamos,
el tercero discutimos.

Como cambia la vida,
en apenas segundos.

Un día te tengo,
otro te siento,
al siguiente te marchas
-putada-

(Que complicadas somos las mujeres,
que hermosas sois). 

Pasamos de llamarnos amor
a llamarnos adiós.

Llegamos a caminos
en los que no había salida,
damos la vuelta
-en dirección contraria-
no te pierdas,
que yo estoy aquí. 

Derecha.
Izquierda.
Recto.
Torcido.
Mira como cuando hacemos el amor,
encima o debajo.

Nos perdemos
y nos encontramos
-entre las sábanas 
del colchón-

Te diré que te tengo miedo.
A ti, 
a tus silencios,
a qué de una vez consigas llegar
a eso que llaman olvido.

Que hacer yo sin ti,
si contigo es cuando todo cobra sentido.

No puedo alejarme de ti,
de tu cuerpo,
de mi polo opuesto,
de mi sexto sentido.

Hoy 30 de Diciembre, te declaro el amor, la guerra, La Paz y lo que quieras. Pero te declaro como mía, como fantasía.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Esperarla no es una opción

Alguien me dijo una vez que te esperara
pero siempre hago oídos sordos a lo que me dicen
de ti.

Tengo la mala costumbre de intentar conocerte
-a mi manera-
no me gustan las órdenes,
no me gustan los consejos,
a mi solo me gustas tú.

Me he metido en tantos líos 
que mi cabeza se ha contagiado,
ahora el más grande lo tiene ella.

Que mala costumbre la de la gente,
siempre me preguntan por ti.

Recordarte no es una opción,
pensarte no es transitorio,
besarte se queda corto,
tocarte es necesario,
hacerte el amor, es...
no se 

No todo se puede describir con palabras,
a todo le buscamos significado, 
definiciones, sinónimos, hasta antónimos.

Ahora decidme vosotros...
sí amor es ella,
como la describiríais,
si ni yo misma que lo se todo sobre ella,
se empezar una frase cuando me mira.

No quiero decir lo que me pasa
cuando me sonríe 
o cuando empieza a reír,
arrugando la nariz.

Esperarla no es una opción,
es una necesidad.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Que vida más perra

Cuando todo parece ir en mi contra,
todo batalla, 
y yo sin trinchera.

No te tengo a ti, 
ni te necesito,
tampoco me creas,
la fiebre me altera.

Estoy tumbada en la cama,
esperando(te).
Dicen que después de la tormenta 
llega la calma. 

No veo espacio, descanso.
Que vida más perra,
o que perra yo
porque me lleva ahogada del cuello,
atada de la garganta.
Afloja, que ahoga.

Me hablaron de la libertad
pero yo ni la he visto pasar,
ni olido, ni sentido.
Mi sexto sentido solo se activa 
cuando ella se acerca.

Necesito un descanso,
un tiempo sin descensos.
Te necesito a ti como venda 
para que no toquen mi herida.

Es hora de no ahondar más en la herida,
esa repetitiva dolencia que tanto se hace
nombrar.

Que puta la vida
o que puta yo.

viernes, 27 de diciembre de 2013

El amor, incansable.

Llamo a mi puerta el amor, 
como siempre fingí no estar en casa
porque mi madre siempre decía 
que no le abriese la puerta a desconocidos.

A los 10 minutos de esperar,
cansado,
pareció resignarse a mi decisión.
Pero no. No se marcho. 
Se quedo esperando a que yo abriese 
la puerta que no quería abrir. 
Que iluso.

Tras horas de espera. Seguía ahí, 
acechante, incansable.
El miedo se apoderó de mi,
como sí pudiese volcar esa puerta.
Como si su ímpetu y su fuerza,
fueran mayores que mi indiferencia y mi paciencia.

Confieso que me rendí, abrí la puerta y le deje pasar. 
Quería saber a que había venido, 
el por qué de tanta insistencia.
No hablo, se quedo callado. 
Pero me tendió la mano.
Me callo con un beso, 
me levanto de un suspiro,
me tumbo con una sola mano.
Que bien hice en abrir esa puerta.
Porque quien no arriesga, 
quien no deja paso al amor, 
encerrado se queda
-sin pasión-. 

viernes, 13 de diciembre de 2013

El juego del "querer"

Lo confieso. Hago oídos sordos
cuando me pides que deje de jugar.
Somos como niños grandes jugando
a ver quien sabe hacer más daño
en esto que hacen llamar "querer".

Nos encanta hacernos rabiar
-hacernos daño-
pasar de la sonrisa al enfado
como si no hubiesen latidos de por medio.

Pero no me canso
porque cuando te veo de nuevo sonreir
vuelven las mariposas al estómago
entonces es cuando te abrazo,
me abrazas, nos besamos.

En ese momento, se olvida todo
porque sabemos jugar a "querer"
mejor que nadie.

No lo podéis entender

No sabeis la gran putada que es,
tenerla tan lejos,
sentirla tan cerca.
Ver tras una pantalla su mirada,
su sonrisa,
por la que van cada una de mis poesías.

No tenéis ni idea de lo que es hacerla reír,
de verla sonreír
porque nunca la he visto llorar.
Pero no os equivoquéis, sabe llorar,
aunque yo no he tenido la oportunidad
de poder acompañarla, abrazarla, besarla.

No podéis entenderlo
no os habéis perdido en sus ojos,
en su mirada, esa que traspasa cualquier pantalla
-o alma-

No la habéis visto intentando ponerse seria
y a los seis segundos reír.

Prefiero no hablar de sus labios
porque nunca nadie los ha deseado tanto
-besarlos-

Nunca lo comprenderéis
porque no la conocéis.

Mi batalla

Cuando te vi por primera vez
fui - a cada tiempo - examinando cada parte de ti,
cada ondulación de tu pelo, cada centímetro de ti.
Hasta tu sonrisa.
Ese fue el punto de no retorno en el que me perdí,
y no vi la salida hasta encontrar tus labios.

Me introduje en tu piel,
sin rumbo, a la deriva, buscando tu figura,
me topé con tu carácter
y me hizo querer declararle la guerra
para poder ganar la batalla.

No me habría rendido,
porque soy de esas personas que van a "ganar o morir"
si un previo plan de ataque.

Que en mis afirmaciones van tus negaciones
y en mis palabras van tus silencios.
En ti encuentro la lucha, que tu misma diste por perdida.
Pero soy incansable - por lo menos - en esa contienda
que es tu mirada.