viernes, 31 de julio de 2015

Vamos a mentir a las ganas


Nuestra historia siempre fue especial
siempre tuvo un desenlace trágico
y un principio amargo. 

Aun así supimos bailar 
Y gritar todo lo que no tuvimos
pero siempre quisimos.

Siempre hablamos 
con la boca llena
Y las manos vacías
de miedo.

Ahora.
Se tú el valiente 
Que le diga a Neruda 
que aquella noche 
se quedó sin estrellas,
que las que tiritan ahora 
son mis piernas,
por tu indiferencia,
por las costumbres,
que nunca fueron buenas. 

Hablo yo de bondad
qué tuve la sangre fría 
hasta que me tocaron tus manos,
haciendo en mi poesía
que ardía.

Con fuego no se juega,
por algo siempre me quemaba.
Y me encantaba.

A pesar de que el silencio
a veces era bueno
nos quedamos callados 
y mentimos a las ganas 
para ocultar lo que nuestra piel
intentaba gritar.