jueves, 4 de febrero de 2016

Quédate



Quédate, que te estoy esperando aquí con una vida a medias, sin planes, a medio construir, con ganas, con tiempo, con el poco cariño que me queda por dar y con una mirada que ya no ve igual, pero lo intenta.

Que te quedes. Solo si quieres aunque yo te apunte con mil balas de frente, porque no quiero que te vayas. Así, a la cara. Aprecio demasiado tu espalda, con todas mis marcas. Quiero dispararte, pero no puedo porque te anticipaste tú, con las yemas de tus dedos recorriendo el camino que tú decidiste trazar y no dejaste ni un solo centímetro sin dejar heridas suturando de dolor.

No podría detenerme a detectar todas las señales que tiene mi cuerpo, porque hay partes a las que no llego. A tu vida por ejemplo. 

Que los besos también pueden hacer mucho daño, sin morder y mordiendo. Sin querer o queriendo. Sin correr o corriendo.


Quédate. Solo si tú quieras, porque yo te quiero.