Quédate, que te estoy esperando aquí con una vida a
medias, sin planes, a medio construir, con ganas, con tiempo, con el poco
cariño que me queda por dar y con una mirada que ya no ve igual, pero lo
intenta.
Que te quedes. Solo si quieres aunque yo te apunte
con mil balas de frente, porque no quiero que te vayas. Así, a la cara. Aprecio
demasiado tu espalda, con todas mis marcas. Quiero dispararte, pero no puedo
porque te anticipaste tú, con las yemas de tus dedos recorriendo el camino que
tú decidiste trazar y no dejaste ni un solo centímetro sin dejar heridas
suturando de dolor.
No podría detenerme a detectar todas las señales que
tiene mi cuerpo, porque hay partes a las que no llego. A tu vida por ejemplo.
Que los besos también pueden hacer mucho daño, sin
morder y mordiendo. Sin querer o queriendo. Sin correr o corriendo.
Quédate. Solo si tú quieras, porque yo te quiero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario