Te has ido.
Has dejado en mí un vacío,
que solo son capaces de rellenar
tus manos.
Me levanto a abrir la ventana,
cada mañana,
por si en vez de colarse un destello de luz,
te cuelas tú.
Vamos, hazlo (sé que sabes hacerlo)
Ya te colaste en mi pecho.
Me enseñaste a vivir por dos
Y querer por uno.
Me enseñaste… que soñar
es de sabios.
Porque la realidad
siempre nos tapa los ojos.
Y yo me estoy quedando ciega.
Me rompo,
entre tanta lluvia y tanto dolor.
Las advertencias siempre vienen,
Aunque solo se escuchen de fondo.
Sepa usted que sus versos me han dejado una sonrisa, de esas que dejan las historias en común.
ResponderEliminarYo sonrío día a día por poder tener el placer de saber que alguna persona en algún lugar del mundo sabe como yo me sentí en un lugar, un momento de tantas de mis distintas debilidades.
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