lunes, 27 de octubre de 2014

Un recuerdo pasajero


Me he pasado el día en la cama.
He esperado a levantarme,
a que las ganas lo hiciesen por mi.

Te esperé a ti o más bien a tus manos.
Esas que me conocen tanto.
Esperé al día y a la noche.

He imaginado miles de veces 
una piedra en la ventana, 
una nota en la almohada, 
sentirme enamorada.

Algo falla y quizá sea yo,
quizás sean mis ganas 
o la falta de sexo.

Recuerda esa noche.
Yo estaba sentada en aquel sofá gris.
De pronto apareciste tú
con esa sonrisa en la cara,
las manos abiertas y descalzo.

Te acercaste y me hiciste odiarte
y follarte.

Después el rímel se corrió,
quizá no fuese lo único.

Entonces las puertas se cerraron.

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