Hoy he visto como un abuelo hacia castillos perfectos, de arena, en la orilla de la playa para que su nieto que era poco más grande que ellos, se subiese encima y los destrozase. He visto como los hacia una y otra vez, sólo para ver que ese enano de menos de medio metro se divertía.
Me he dado cuenta de que cuando eres pequeño todo parece tres veces más grande. Que ese gran trozo de roca desde el que me tiraba sintiendo la mayor inyección de adrenalina, ahora es como el salto que doy a diario para pasar de la cama al sofá por las mañanas.
Como muchos discuten como tontos y otros disfrutan con la mayor tontería. Como me hago mayor y apenas sigo siendo una enana, pero todo cambia.
He pasado de hacer castillos de arena, soñando poder vivir en ellos a tener que buscar mi propio piso. De buscar pescaditos con mi pequeño caza mariposas, para luego devolverlos al mar (pero era realmente precioso poder verlos de cerca) a buscar un curro y comer pescado.
He pasado de leer pequeños libros de poesía de grandes poetas, a estar escribiendo yo algo que posiblemente estés leyendo tú en este momento y sentirme como una pequeña poeta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario