Me pediste que te escribiese algo como quien pide una cerveza en cualquier
bar. Lo que no sabes es que te pienso más de lo que escribo y podría escribir
sobre ti más de lo que soy capaz a pensarte, o más bien, más de lo que debería.
Entérate, que lo nuestro está prohibido y yo estoy lista para que me
detengan, siempre que merezca la pena y tú la mereces y yo lo sé.
Y ahora ¿qué espero? Mientras no sé qué decir, ni qué hacer. Si besarte o
mirar hacia otro lado, para que nadie levante sospechas rompamos aún más reglas
de las que ya hemos podido romper.
Y es que no puedo evitar besarte, por mucho que lo intento y no lo
entiendo.
Qué fácil es la vida y cuánto nos gusta complicarnos. Qué difícil es mirar
a otro lado cuando lo que tienes ahí dentro te dice que sigas adelante y tú
tienes tanto miedo que te invaden las dudas a cada momento, pero decides
arriesgarlo todo a una sola carta, aunque sabes que tienes las de perder.
¿Y si ganamos? Habrá merecido la pena esperarte, besarte y atarte para que
te quedases y vieses lo bonita que puede ser la vida conmigo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario