sábado, 27 de agosto de 2016

Lo que nunca te dije y no me hubiese gustado decirte




Nunca te dije que he acabado totalmente loca por ti. Nunca te dije que si hubiese estado en mi mano, hubiese bailado contigo hasta que hubieses aprendido a no pisarme los pies.

Nunca te dije que me moría por intentarlo contigo, porque te hubiese dado tanto miedo que habrías huido al mismo tiempo que lo hacía yo.

Tampoco te dije nunca que te he tenido más miedo que a nadie porque entonces sabrías que podría haberme enamorado de ti. Que tenía miedo de que consiguieses lo que no ha hecho nadie, y así reconocerte que no soy tan dura, que solo es la fachada que me salva de todos los golpes y que no he podido esquivar el tuyo.

No te diré que te besaba siempre una última vez cuando me habías dicho ya que te ibas, porque tenía miedo de que fuese el último beso y que empezasen a dártelos otras que te mereciesen más que yo. Que te abrazaba tan fuerte siempre porque no quería que te fueses y siempre te ibas.

No te diré lo guapa que ibas el último día que nos vimos, ni te hablaré de las ganas que tenía de besarte, aunque todo el mundo me mirase y del miedo que tenía de no volver a verte, no porque te pasara algo, sino por miedo a que tú empezases a mirar a otra como te miro yo.

No te diré lo siento, ni que me arrepiento porque no es verdad. Porque lo intenté con todas mis ganas y todas mis fuerzas. Porque te quería de verdad ¡joder! Te quiero.

Lo que sí te diré es que te estoy olvidando. Que no puedo dejar un sitio que nunca me has dado, ni puedo despedirme de algo que nunca tuve.

Te diré, que te quiero y te querré siempre, pero de una manera distinta, más sana, mejor. Que el día que te olvide, nos seguiremos echando de menos y que se que tú también me quieres, pero no lo suficiente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario