viernes, 13 de diciembre de 2013

El juego del "querer"

Lo confieso. Hago oídos sordos
cuando me pides que deje de jugar.
Somos como niños grandes jugando
a ver quien sabe hacer más daño
en esto que hacen llamar "querer".

Nos encanta hacernos rabiar
-hacernos daño-
pasar de la sonrisa al enfado
como si no hubiesen latidos de por medio.

Pero no me canso
porque cuando te veo de nuevo sonreir
vuelven las mariposas al estómago
entonces es cuando te abrazo,
me abrazas, nos besamos.

En ese momento, se olvida todo
porque sabemos jugar a "querer"
mejor que nadie.

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