Dicen que los números no importan.
Pero 1.164 fueron los hogares de personas que tenían una
vida llena de recuerdos. 320 fueron los heridos a los que el destino salvó y 9
las víctimas mortales, a las que nada ni nadie pudo salvar.
4 los años que han pasado, y un segundo lo que tardan, las imágenes, de aquel
desastre en llegar a mi cabeza.
Hay que ver el miedo en la mirada de un niño, un edificio caído,
un hombre herido, un corazón roto y unas manos temblando, para entender que
vale más la vida de cualquier ser querido que todo lo que has construido y
ganado a lo largo de tu vida.
Que la vida de una persona se encuentre en ruinas, pero que aun
así, tiene a los que poco a poco han hecho posible esa vida y le ayudaran a
reconstruirla.
No saber durante horas como está tu familia, tus amigos, tu gato, tu perro, tu casa. Que nada valga,
que tú corras. Que cuando llegues no haya nada. Que cientos de personas
arriesguen sus vidas por las de otras. Que paredes, techos y calzadas sean lo mismo.
Lorca nunca olvida, por eso tampoco debería de ser olvidada.
Yo tengo la suerte de tener a mi familia, a mis amigos, mi casa. Hay mucha gente que no.
Yo tengo la suerte de tener a mi familia, a mis amigos, mi casa. Hay mucha gente que no.

No hay comentarios:
Publicar un comentario