sábado, 18 de abril de 2015

Tu destrucción particular




Te autodestruyes constantemente. Sientes la necesitad de hacerte daño fuera para evitar pensar en lo que tienes en realidad dentro.  

Las heridas son las marcas del pasado que desearías no mirar, pero ahí están, marcado la superficie de tu piel. Sin saber, que lo que más te dolía era la sangre que llevabas dentro y la impotencia que sentías al no poder evitar pensar o sentir, sin tener que beber o fumar.

Odias tener sentimientos, y más aún odias al miedo. Ese que te hace ser incapaz de correr las experiencias más excitantes de tu vida, perder el tiempo pensando que puede pasar mientras todo pasa a tu alrededor y tú no te das ni cuenta.

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