lunes, 23 de marzo de 2015

Madrid no tiene playa

Recorrí todas las calles de Madrid
pero si me dan a elegir
prefiero las que re-corrí contigo.

Fui, volví y me fui.
Aun me espero.

No entiendo a los que dicen que Madrid es bonita
cuando no la han visto contigo de la mano.
Ni te han besado mirando de reojo al reloj,
ni acariciado en un hotel de mala muerte
mientras moría yo.

Aprendí que las caricias no sólo podían ocurrir 
de noche o de día. 
También lo hacen en mis sueños cada noche,
Cada día.

Esa noche había pocas estrellas,
muchas luces,
demasiada gente
y muy poca paciencia.

Un café para mí,
dos para ti.
Te gustaba eso de no poder dormir,
de bailar, cantar, saltar y temblar.

Envidio a la música 
porque siempre está en tus oídos.
A Madrid por tenerte.
A mi cama,
por cada centímetro de piel de menos
y cada sabana de más.
Al calor de tus besos,
al frío al estar sin ellos.

Me encanta
la lluvia tras la ventada,
tu abrigo, 
tus ojos 
y las sonrisas a carcajadas.

No soporto
el frío de las despedidas,
el sol sin tus gafas,
la comida en la olla para dos 
y un solo plato en la mesa.

Odiaba el invierno,
porque los gorros siempre 
tapaba la mitad de tu pelo.

Amaba el verano,
por hacerte sudar y gritar.
El mar siempre 
te tenía dentro
y tú lo tenías en los ojos.

Ahora que me digan a mí
que Madrid no tiene playa,
que en las calles hay tristeza 
o que tú lloras por mi ausencia.




2 comentarios:

  1. "Ahora que me digan a mí
    que Madrid no tiene playa,
    que en las calles hay tristeza
    o que tú lloras por mi ausencia."

    Precioso... de verdad

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