Me dijiste
que no te siguiese a ningún lugar, que fuese contigo.
Después de nuestro
tercer intento, todo parecía ir bien. Avanzamos sin soltarnos la mano como si la
mayor tormenta no pudiese separarnos nunca.
Nos equivocamos.
Nos equivocamos.
Hubo un
momento en que dejé de creer en el amor, en la suerte y en las oportunidades hasta
que… me encontré. Gracias a ti descubrí que tiempo atrás había dejado de ser
yo, para poder ser con otras personas.
Y ojalá
hubiese sido más fácil quererte y ojalá más tiempo, más fuerte hasta quedarnos
sin ganas de hacernos tanto daño como nos hemos hecho. Y ojalá que no se nos
hubiese ido de las manos y haber podido prestarnos las alas para poder arreglarnos
mutuamente.
No era yo.
Me costó entenderlo y más aún aceptarlo. No seré yo la chica que consiga verte darlo todo por alguien. Ni la que se levante contigo cada mañana para intentar hacerte feliz, porque ya lo intenté y no funcionó. Y no es que no fuese el momento, simplemente no era yo porque hay cientos de personas ahí fuera que te están esperando, aunque duela.
Me costó entenderlo y más aún aceptarlo. No seré yo la chica que consiga verte darlo todo por alguien. Ni la que se levante contigo cada mañana para intentar hacerte feliz, porque ya lo intenté y no funcionó. Y no es que no fuese el momento, simplemente no era yo porque hay cientos de personas ahí fuera que te están esperando, aunque duela.
Y
avanzaremos, hasta ser completos desconocidos que se conocen demasiado bien. Y
un día se verán por la calle, se saluden, se abracen y se den cuenta que ahora están
mucho mejor.
Seremos
personas distintas, a las que un día fuimos. Pero seguro que sigues contando
tus chistes malos, haciendo reír a todos, pero manteniéndote seria al mismo
tiempo para que no descubran que escondes tanta fragilidad, que podrían
romperte en pedazos con tan solo rozarte.
Como tú me
dijiste dejarás de ser “el amor de mi vida, para ser una más”. Una más que fue
especial, que fue increíble. Que me quiso como supo, aunque quizá no como yo quería.
Que me folló tan fuerte, que terminé haciéndole el amor. Que hizo que la mirara
a los ojos hasta perderme en ellos y me devolvió un latido que creía olvidado.
Siempre
serás tú, la heroína de todas esas guerras sin sentido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario