Sonando como banda sonora
el ruido de las ruedas de tu maleta,
al mismo tiempo que se mueven tus caderas.
Lo confieso.
No te cogí de la mano
porque después la tendría que haber soltado.
No te miré a los ojos
porque no habría tenido el valor suficiente
para después echar la vista atrás.
Ver como te marchabas
después de hacerme cambiar de idea,
ante la posibilidad de querer a alguien
que no sea yo misma.
Me has dejado con las ganas
de darte todos los besos
que se me escaparon antes de irte
-volando-
Te buscaban,
pero siempre hay algo que sale mal.
En mi caso lo imbécil que fui
al dejarte huir de esa habitación
donde los sueños no se hicieron realidad.
La realidad se hizo sueño,
bajo tu pecho.

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