domingo, 5 de enero de 2014

Te reté al amor

Nos gustaba jugar,
hacer apuestas valientes
-peligrosas-

Te reté al amor.
¿El objetivo?
Averiguar quien 
lo sufriría primero.
¿El ganador?
Quien lograse escapar.

Confieso que yo ya perdí 
hace tiempo,
me enamoré de tus labios,
de tu boca.

Creo que mi mirada me delata,
son tus ojos.

Y jugué con mis mejores cartas,
pero a veces piensas que tienes
la mejor manga.

Contrincante aprovechado.
Observaste mi descuido,
cuando baje la guardia 
llego tu sonrisa,
cual bala atravesada.

-Cruel aficionado-

Pensaste que habías ganado.
¿Qué jugador deja de jugar
sin utilizar su mejor carta? 

Entonces te declaré
como conquista propia.

Perdimos los dos,
ganamos algo mejor.

Yo te gane a ti,
a tus virtudes.

Hablo de ellas porque aún 
no he logrado descubrir 
tus defectos.

Descúbrelos, dijiste.
Destápate, dije yo.
Que desde tu cama
hace calor.

Yo me encargué de buscarlos
-entre las sábanas-
de aquel colchón.

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